Judaísmo EN LA PENÍNSULA

 

Visita al barrio judío de Tarazona  en verano de 2009. Un documento guardado en la Biblioteca Nacional en Jerusalén cifra en 52 hogares, es decir unas doscientas cincuenta personas, la población judía en esta ciudad durante la Edad Media.

Ferran Alonso mirando los nombres de sus antepasados en la Manta de Tudela, la cual se halla en el recinto de la Sinagoga.

 

Callejuela que conduce a la Casa Consistorial de Tarazona que remonta sus orígenes a los años 1557 y 1563.  En Tarazona fueron procesados miembros de familias conversas de los Santa Fe, Santángel, o Santa Cruz, así como los Aibar, Andrés, Casado, Cortés, Cubero, Liñan, López o Pomar.
El Palacio de la Aljaferia en Zaragoza es en la actualidad la sede de las Cortes de Aragón. Fue Palacio de los Reyes Católicos y también desde 1485 fue sede del Tribunal de la Inquisición, incluidas sus cárceles. Muchos cristianos nuevos o judeoconversos  fueron condenados por judaizar, es decir, seguir manteniendo su religión de manera clandestina.

La comunidad judía a parte de seguir la legislación común de todos los ciudadanos seguía unas ordenanza propias de la comunidad llamadas “taqqanot”, que regulaban con precisión y detalle los aspectos de la vida comunitaria y la observancia de las fiestas religiosas. Se regulaba, entres otros aspectos, la beneficencia, llamada almosna, los matrimonios fuera del reino y la atención a las viudas.

Durante todo el siglo XV se produjeron muchas conversiones de judíos a la fe cristiana en Castilla y Aragón y, en menor medida, en Navarra. Sin embargo, los llamados “cristianos nuevos” no fueron totalmente aceptados por la sociedad cristiana y muchos de ellos seguían cumpliendo con la ley de Moisés clandestinamente.

 

Finalmente la expulsión de los judíos de los reinos de Castilla y Aragón llegó con el edicto de expulsión de los reyes católicos en 1492 y, seis años más tarde, al todavía reino independiente de Navarra. Aquellos que decidieron quedarse se convirtieron al cristianismo de manera forzada. A los descendientes de los cristianos nuevos se les denomina Ben Anusim  (descendientes de los forzados).

Ferran Alonso junto al retrato de Benjamín de Tudela, uno de los personajes ilustres de la Tudela judaica. Mucho antes que Marco Polo, en el mundo cristiano, e Ibn Battuta, en el mundo musulmán, Benjamín de Tudela fue el primer gran viajero que en el siglo XII recorrió gran parte del Mediterráneo y la península arábiga.

 

Benjamín de Tudela o Benjamín Ben Jonah. (1127-1173). En un viaje iniciado en su ciudad natal Tudela y finalizado entre ocho y catorce años después, recorrió 190 ciudades de Europa  y Oriente. En su libro “Itinerarium” (Safer Masaot) o Libro de Viajes describe cada etapa de su periplo con todo tipo de detalles. Se centro básicamente en las comunidades judías que iba encontrando, describiendo sus costumbres, sociedades, culturas, lenguas, centros comerciales y de poder. De esta manera, se convirtió en la primera fuente de información sobre el Mediterráneo, en general, y  sobre el mundo hebreo, en particular.

Entre los siglos XII y XV, surgieron en Tudela varios personajes ilustres que son universalmente conocidos, sobretodo en el mundo hebraico. Yehudá Ha-Leví, Abrham Ibn Ezra, el ya mencionado Benjamín de Tudela, y el médico Sem Tob Ibn Saprut, cuya obra más celebre es “La piedra de Toque”, un gran tratado teológico en el que defiende sus posiciones talmúdicas.

 

 

Yehudá Ha-Leví. Nació en Tudela cuando todavía estaba bajo dominio árabe. Es el poeta hebraico-musulmán más prestigioso y su obra ha tenido gran influjo en los pensadores judíos de todos los tiempos.

Abrham Ibn Ezra. Intelectual judío nacido en Tudela. Su obra es polifacética y abarca poesía, exégesis, matemáticas, gramática hebrea y astronomía. Viajó por Francia, Inglaterra e Italia llevando la cultura más representativa del judaísmo hispano.

La noble villa de Almazán (Soria) es donde nació mi padre. También albergó en la época medieval una importante aljama (barrio judío). De hecho, el cofundador de la Orden de los Jesuitas y sucesor de Ignacio de Loyola, Diego Laynez, era originario de esta población y provenía de una familia judeoconversa.
La ciudad de Vitoria tuvo una importante judería en la Edad Media, como así queda reflejado en la novela de Toti Martínez de Lezea, "La Calle de la Judería", que cuenta la historia de tres generaciones de una familia judía en el transcurso del siglo XV.
Las casas colgadas en el barrio de la Judería de Tarazona.
Interior de la Iglesia de San Jaime en la calle Ferran de Barcelona. Esta iglesia se construyó en 1.394, sobre los restos de la Sinagoga, llamada La Menor, porque estaba situada dentro del Call Menor.
Interior de la Sinagoga Shlomo Ben Adret de Barcelona en la calle Marlet. Esta sinagoga ocupa los terrenos de la antigua Sinagoga Mayor de Barcelona que fue incendiada durante los ataques al barrio judío en 1391, que provocaron la desaparición del mismo. La menorá situada al fondo es una donación del artista chueta Ferran Aguiló.

Centre d’Interpretació del Call pertenece al Museo de Historia de Barcelona y tiene como objetivo: “trazar la trayectoria del tejido urbano desde su formación en época romana hasta las intervenciones urbanísticas de los siglos XIX y XX, un tejido urbano que, durante la Edad Media, fue el barrio judío (el Call) de Barcelona”.

En la calle Banys Nous (Baños Nuevos), número 10, se encuentra la tienda de muebles S’Oliver, que en su interior conserva los baños rituales judíos (mikvés) para los hombres.

Por la calle de la Boqueria se llega a las calles Volta del Remei y L'Arc de Santa Eulalia, las cuales enlazan con el antiguo Call Menor.

Ferran Alonso en el Call jueu (barrio judio) de Barcelona en una visita guiada por Mario Sabán, experto en temática hebrea. El barrio judío de Barcelona llegó a tener cinco sinagogas, además de otros servicios a la comunidad como una carnicería, un horno de pan, unos baños o mikvés, una fuente y un cementerio propio, Montjuïc (Monte Judío), alejado de la ciudad.